Portada de: Visite el Malecón habanero

Una transitada avenida lo bordea de extremo a extremo. Cada uno de sus cuatro tramos tiene un nombre que lo identifica, aunque para cualquier habanero, a pesar de sus tramos, no tiene más nombre que Malecón y que  se convierte durante los carnavales en la pista de baile más grande del mundo.

Este muro que separa el mar de la Avenida Antonio Maceo, bordea a lo largo de ocho kilómetros el litoral de la capital cubana. Se extiende entre dos fortalezas coloniales: el castillo de La Punta, al comienzo del Paseo del Prado, y el castillito de La Chorrera. Las personas que viven cerca de la zona, o no, aprovechan la brisa fresca que se respira y el olor a mar para pasar un agradable momento entre familiares o amistades.

Es el lugar ideal para los enamorados, casi nunca falta un vendedor de flores que ande por ahí, esperando el momento oportuno para venderlas o un grupo de músicos dispuestos a dar una serenata. Casi siempre se espera a que el sol comience a ocultarse para apreciar la magnífica vista del ocaso.

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Si el hechizo del Malecón, lo mantuvo lo suficientemente enajenado como para perder la noción del tiempo y son cerca de las 9 de la noche, puede aprovechar para escuchar el ruido del famoso Cañonazo de las 9, disparado desde la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña.

Es también asiento de algunos de los mejores hoteles capitalinos, entre ellos el emblemático Hotel Nacional, donde aún es posible encontrar los cañones que defendieron La Habana durante la colonia española; así como el Riviera, y el Meliá-Habana, símbolo de la modernidad de la capital cubana.

Si usted se encuentra de visita en La Habana, no olvide recorrer toda o parte de su extensión para el disfrute de esta magnífica experiencia, recuerde que por algo es que tiene tanta fama el Malecón.

Fotos:

Edgar Estaco

 
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